Para darle un nuevo sabor a unas galletas basta con aderezarlas con una mezcla de especias que sea sabrosa.
En estas predomina el sabor de la reina de las especias: la canela.
Pero complementada con una mezcla poderosa, a la par que equilibrada. Cardamomo, clavos de olor y nuez moscada, además del casi eterno sabor de la esencia de vainilla.
Y para que resulten más energéticas: almendras.
Todo dentro de un crujiente cuerpo. Morder una galleta y el aroma liberado captura nuestras glándulas.
Jugosas y delicadas, a la par que crujientes. Acompañan un rico té caliente, o tu bebida preferida.
Mostrando entradas con la etiqueta Cookie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cookie. Mostrar todas las entradas
lunes, 26 de noviembre de 2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
Cookies de chocolate con pimientas
El sabor del chocolate siempre se ve reforzado cuando añadimos especias. Muchos de los amantes del chocolate, cuando ven alguna especialidad a la que se le añaden aromas, hacen gestos de extrañeza. Pero un buen chocolate y un toque mesurado de sabor pueden ser un gran descubrimiento.
La primera vez que probé un chocolate aromatizado fue en la casa de una amiga que había preparado unas sencillas pero sorprendentes tabletas a las que había añadido pimentón. Había hecho dos mezclas distintas: una tenía pimentón dulce y la otra llevaba pimentón picante. Tomar aquellas tabletitas era todo un riesgo, pues no sabías cuál te iba a tocar; pero las dos eran igual de exquisitas. Fue todo un hallazgo que en algunas ocasiones, cuando ha llegado a mis manos un buen pimentón, he repetido.
Hoy os presento aquí unas nuevas cookies que llevaba tiempo queriendo hacer y no me había atrevido con ellas hasta ahora. Después de darle varias vueltas a su receta, hoy las he horneado y han quedado muy ricas, además de bonitas.
Chocolate negro reforzado con cacao puro, con dos tipos distintos de pimienta y un toque de canela, completados con el toque crujiente de la cáscara del cacao. En ningún momento son picantes, a pesar de que una de las pimientas es la cayena, sino que como ya he dicho antes el sabor del chocolate se ve reforzado.
Tenemos la impresión de estar tomando el chocolate más intenso que jamás hayamos probado.
Y al final, el leve sabor de ese toque de canela nos transporta a parajes exóticos y cálidos.
Recortadas con esta plantilla de estrellitas parecen muy apropiadas para estas fechas que se avecinan.
Son de esas galletas que desaparecen en un suspiro, acompañadas con un rico chai especiado con leche...
... como este exquisito Black Chai.
La primera vez que probé un chocolate aromatizado fue en la casa de una amiga que había preparado unas sencillas pero sorprendentes tabletas a las que había añadido pimentón. Había hecho dos mezclas distintas: una tenía pimentón dulce y la otra llevaba pimentón picante. Tomar aquellas tabletitas era todo un riesgo, pues no sabías cuál te iba a tocar; pero las dos eran igual de exquisitas. Fue todo un hallazgo que en algunas ocasiones, cuando ha llegado a mis manos un buen pimentón, he repetido.
Hoy os presento aquí unas nuevas cookies que llevaba tiempo queriendo hacer y no me había atrevido con ellas hasta ahora. Después de darle varias vueltas a su receta, hoy las he horneado y han quedado muy ricas, además de bonitas.
Chocolate negro reforzado con cacao puro, con dos tipos distintos de pimienta y un toque de canela, completados con el toque crujiente de la cáscara del cacao. En ningún momento son picantes, a pesar de que una de las pimientas es la cayena, sino que como ya he dicho antes el sabor del chocolate se ve reforzado.
Tenemos la impresión de estar tomando el chocolate más intenso que jamás hayamos probado.
Y al final, el leve sabor de ese toque de canela nos transporta a parajes exóticos y cálidos.
Recortadas con esta plantilla de estrellitas parecen muy apropiadas para estas fechas que se avecinan.
Son de esas galletas que desaparecen en un suspiro, acompañadas con un rico chai especiado con leche...
... como este exquisito Black Chai.
jueves, 25 de octubre de 2012
Chunk Wild Cookies (Algo Salvaje)
Crujientes y jugosas, creo que estas son unas de las cookies más sabrosas y apetitosas que he horneado hasta ahora.
Con pepitas de chocolate blanco y negro, y con arándanos deshidratados y nueces, su masa tiene además el complemento de la sabrosa avena. Muy energéticas, pues están hechas con una gran cantidad de azúcar, tienen una textura aireada, a pesar de su aspecto. De ahí su nombre, que traducido literalmente viene a ser "trozos de cookie salvaje".
Especial para los "monstruos de las galletas", es apta para todos. Y se comen de un mordisco. Yo no he podido evitar comerme más de una, aunque al principio me parecía que no iba a poder con la primera. Su aroma te cautivan al primer bocado, y la mezcla de sabores de sus ingredientes hacen que quieras experimentar mordiendo sin parar...
Todo un descubrimiento que llega, como muchas de las recetas de cookies que conocemos, de la mano de una aplicada ama de casa de los Estados Unidos. En este caso, desde Vermont.
Unas cookies que no necesitan ninguna excusa.
Con pepitas de chocolate blanco y negro, y con arándanos deshidratados y nueces, su masa tiene además el complemento de la sabrosa avena. Muy energéticas, pues están hechas con una gran cantidad de azúcar, tienen una textura aireada, a pesar de su aspecto. De ahí su nombre, que traducido literalmente viene a ser "trozos de cookie salvaje".
Especial para los "monstruos de las galletas", es apta para todos. Y se comen de un mordisco. Yo no he podido evitar comerme más de una, aunque al principio me parecía que no iba a poder con la primera. Su aroma te cautivan al primer bocado, y la mezcla de sabores de sus ingredientes hacen que quieras experimentar mordiendo sin parar...
Todo un descubrimiento que llega, como muchas de las recetas de cookies que conocemos, de la mano de una aplicada ama de casa de los Estados Unidos. En este caso, desde Vermont.
Unas cookies que no necesitan ninguna excusa.
domingo, 14 de octubre de 2012
Sedgemoor Biscuits
Hoy os traigo una receta de galletas inglesa. De ahí que use la palabra biscuits, ya que en Inglaterra a las galletas las llaman así, y no cookies, que es como las llaman en Norteamérica (nombre que también nosotros hemos adoptado, y que yo suelo usar aunque algún seguidor del blog me ha preguntado por qué no las llamo sencillamente galletas...).
Se trata de una receta típica de la Pascua, época de dulces especiales en todas las regiones de tradición cristiana. Al parecer, quien primero la recoge es Florence White en su libro 'Good Things in England', un glosario de recetas de la cocina tradicional inglesa que la autora recogió con la intención de darle valor frente a la más famosa cocina francesa.
Se sirven el Domingo de Resurrección, atadas con una cinta de tres en tres para representar la Trinidad, y se acompañan con los también tradicionales huevos de Pascua.
Son unas galletas aromatizadas con vainilla, aunque en algunas recetas las he visto con aceite esencial de laurel, algo más difícil de conseguir, y especiadas con diversas mezclas de especias en las que siempre aparece la canela. Aunque la principal protagonista sea la pasa. Frutos secos y especias, como estrellas de los dulces de Pascua (como ya veíamos en otro dulce propio de estas fechas, las koulourakias griegas).
Son unas galletas intensas y sabrosas que tienen un sabor equilibrado. Las pasas se pueden bañar en brandy, lo que les añade un carácter especial, una pequeña sorpresa añadida. Yo he usado jengibre además de la canela y la esencia de vainilla. También las he rematado con un glaseado de azúcar y leche fresca, que le da un toque crujiente añadido, aunque este remate es opcional pudiendo también encontrarlas espolvoreadas con azúcar glas o simplemente con azúcar granulado que se pone antes de hornear.
Para mí han sido todo un descubrimiento, riquísimas con el té de la tarde. Aunque las imagino igual de ricas acompañando un buen café.
Además, se pueden variar algunos ingredientes como las pasas y las especias, consiguiendo efectos distintos. También se puede probar a hacerlas con mantequilla salada para dar contraste al dulce... En fin, una galleta más de las que se pueden hacer de distintas maneras cambiando sus ingredientes. ¡Todo un hallazgo!
Se trata de una receta típica de la Pascua, época de dulces especiales en todas las regiones de tradición cristiana. Al parecer, quien primero la recoge es Florence White en su libro 'Good Things in England', un glosario de recetas de la cocina tradicional inglesa que la autora recogió con la intención de darle valor frente a la más famosa cocina francesa.
Se sirven el Domingo de Resurrección, atadas con una cinta de tres en tres para representar la Trinidad, y se acompañan con los también tradicionales huevos de Pascua.
Son unas galletas aromatizadas con vainilla, aunque en algunas recetas las he visto con aceite esencial de laurel, algo más difícil de conseguir, y especiadas con diversas mezclas de especias en las que siempre aparece la canela. Aunque la principal protagonista sea la pasa. Frutos secos y especias, como estrellas de los dulces de Pascua (como ya veíamos en otro dulce propio de estas fechas, las koulourakias griegas).
Son unas galletas intensas y sabrosas que tienen un sabor equilibrado. Las pasas se pueden bañar en brandy, lo que les añade un carácter especial, una pequeña sorpresa añadida. Yo he usado jengibre además de la canela y la esencia de vainilla. También las he rematado con un glaseado de azúcar y leche fresca, que le da un toque crujiente añadido, aunque este remate es opcional pudiendo también encontrarlas espolvoreadas con azúcar glas o simplemente con azúcar granulado que se pone antes de hornear.
Para mí han sido todo un descubrimiento, riquísimas con el té de la tarde. Aunque las imagino igual de ricas acompañando un buen café.
Además, se pueden variar algunos ingredientes como las pasas y las especias, consiguiendo efectos distintos. También se puede probar a hacerlas con mantequilla salada para dar contraste al dulce... En fin, una galleta más de las que se pueden hacer de distintas maneras cambiando sus ingredientes. ¡Todo un hallazgo!
sábado, 29 de septiembre de 2012
Koulourakia
Siguiendo con mis viajes culinarios por el Mediterráneo, hoy le toca el turno a unas galletas tradicionales griegas que se preparan en Semana Santa y se consumen el día de Pascua.
Las koulourakia (pronunciado ku·lu·rá·kia) son unas galletas a las que se les suele dar forma de trenza, lazo, espiral o incluso forma de galleta clásica, se glasean con huevo y se espolvorean con sésamo. Parece que su origen está en la isla de Creta, en la cultura minóica, donde se les daba forma de serpiente, ya que eran adoradores de este ofidio.
Se elaboran con mantequilla, harina, huevos y leche. Y se les añade una especie conocida en la cocina del Mediterráneo Oriental como mahlep, mahlaba o mahleb. Esta se extrae de las semillas de las cerezas de Sta. Lucía (Prunus Mahaleb). Tiene un aroma que recuerda la mezcla del sabor de la almendra amarga y de la cereza. Muy usada en esa zona, por aquí es muy difícil de conseguir. Como no quería dejar de darle un toque aromático, cosa que ya habréis adivinado que me gusta, yo he elaborado mi particular mezcla. No he conseguido ningún sucedáneo de la especia que os contaba, pero las galletas tienen un sabor en el que no prevalece ninguna de las especias que he puesto (canela, jengibre, nuez moscada, cúrcuma). De hecho, parece que sea una especia particular y que ninguna de ellas esté realmente en la masa.
El resultado ha sido realmente sorprendente. Unas galletas con unos ingredientes sencillos y habituales, y de una textura crujiente y entera a la par que de sabor suave y lleno de matices.La mantequilla y la leche le dan una personalidad muy especial a la masa, sin que sus sabores prevalezcan en modo alguno. Tampoco son especialmente dulces, por lo que tienen personalidad propia.
Exquisitas con el té. Aunque pienso que son perfectas para un café sabroso y con cuerpo: algún café turco o alguno especiado, como el iraní.
También pienso que pueden acompañar perfectamente a un buen vino dulce, como postre con unos dátiles o unos higos secos.
Las koulourakia (pronunciado ku·lu·rá·kia) son unas galletas a las que se les suele dar forma de trenza, lazo, espiral o incluso forma de galleta clásica, se glasean con huevo y se espolvorean con sésamo. Parece que su origen está en la isla de Creta, en la cultura minóica, donde se les daba forma de serpiente, ya que eran adoradores de este ofidio.
Se elaboran con mantequilla, harina, huevos y leche. Y se les añade una especie conocida en la cocina del Mediterráneo Oriental como mahlep, mahlaba o mahleb. Esta se extrae de las semillas de las cerezas de Sta. Lucía (Prunus Mahaleb). Tiene un aroma que recuerda la mezcla del sabor de la almendra amarga y de la cereza. Muy usada en esa zona, por aquí es muy difícil de conseguir. Como no quería dejar de darle un toque aromático, cosa que ya habréis adivinado que me gusta, yo he elaborado mi particular mezcla. No he conseguido ningún sucedáneo de la especia que os contaba, pero las galletas tienen un sabor en el que no prevalece ninguna de las especias que he puesto (canela, jengibre, nuez moscada, cúrcuma). De hecho, parece que sea una especia particular y que ninguna de ellas esté realmente en la masa.
El resultado ha sido realmente sorprendente. Unas galletas con unos ingredientes sencillos y habituales, y de una textura crujiente y entera a la par que de sabor suave y lleno de matices.La mantequilla y la leche le dan una personalidad muy especial a la masa, sin que sus sabores prevalezcan en modo alguno. Tampoco son especialmente dulces, por lo que tienen personalidad propia.
Exquisitas con el té. Aunque pienso que son perfectas para un café sabroso y con cuerpo: algún café turco o alguno especiado, como el iraní.
También pienso que pueden acompañar perfectamente a un buen vino dulce, como postre con unos dátiles o unos higos secos.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Apfel Strudel
He estado varios días sin ordenador y no he podido enseñaros las últimas producciones.
He seguido paseándome por la cocina internacional, aunque en esta ocasión he hecho un plato de sobra conocido, y hasta yo diría que algo pasado de moda, o viejuno que diría alguno...
El Strudel de manzanas es un dulce originario de Europa Central, muy extendido en Alemania, Austria y Suiza, y que se puede encontrar en casi todas las pastelerías o tomar como postre en muchos restaurantes o cafeterías de estos países.
Originalmente se hace con manzanas, aunque podemos hacerlo con otras frutas que nos inspiren. Envuelto en varias hojas de pasta filo, su jugoso relleno contrasta con su crujiente acabado exterior. Con un sabroso punto de mantequilla, que se utiliza principalmente sobre las hojas de pasta para que se cocinen y adquieran su sabroso y dorado acabado final. Y rematado también con un ligero toque de especias, limón y frutos secos, no es un postre excesivamente dulce, que deja muchos matices en su degustación.
Ideal a todas horas. Como desayuno energético y dulce, o acompañando a un buen tazón de café en una tarde de lluvia como la que nos acompañan estos días de principio de otoño. Lo podemos servir con algo de nata líquida o yogur.
Con la llegada de la nueva estación y de las primeras lluvias, este es un pastel que es una alternativa a las tartas de frutas del verano, ya que las manzanas de esta temporada son muy jugosas y apetitosas, además de aparecer las variedades que antes en verano no hemos podido disfrutar.
También llega una fruta que me encanta: la granada. Aquí os la enseño junto a un pastel que ya antes os he presentado. Se trata del jugoso Pastel de Toffee.
Lo hice para un cumpleaños y fue, otra vez, todo un éxito.
Y para terminar esta entrada, os voy a mostrar una nueva variación sobre las cookies clásicas. Se trata de una variación fruto de un encuentro con un poco de dulce de leche que tenía olvidado en el frigorífico.
Me había sobrado de un Millionaire's Shortbread y había olvidado que estaba esperando alguna ocasión para salir de allí convertida en alguna apetitosa receta.
El resultado fue una suave y jugosa galleta que dejaba un gusto final a toffee. Una sabrosa ocurrencia...
He seguido paseándome por la cocina internacional, aunque en esta ocasión he hecho un plato de sobra conocido, y hasta yo diría que algo pasado de moda, o viejuno que diría alguno...
El Strudel de manzanas es un dulce originario de Europa Central, muy extendido en Alemania, Austria y Suiza, y que se puede encontrar en casi todas las pastelerías o tomar como postre en muchos restaurantes o cafeterías de estos países.
Originalmente se hace con manzanas, aunque podemos hacerlo con otras frutas que nos inspiren. Envuelto en varias hojas de pasta filo, su jugoso relleno contrasta con su crujiente acabado exterior. Con un sabroso punto de mantequilla, que se utiliza principalmente sobre las hojas de pasta para que se cocinen y adquieran su sabroso y dorado acabado final. Y rematado también con un ligero toque de especias, limón y frutos secos, no es un postre excesivamente dulce, que deja muchos matices en su degustación.
Ideal a todas horas. Como desayuno energético y dulce, o acompañando a un buen tazón de café en una tarde de lluvia como la que nos acompañan estos días de principio de otoño. Lo podemos servir con algo de nata líquida o yogur.
Con la llegada de la nueva estación y de las primeras lluvias, este es un pastel que es una alternativa a las tartas de frutas del verano, ya que las manzanas de esta temporada son muy jugosas y apetitosas, además de aparecer las variedades que antes en verano no hemos podido disfrutar.
También llega una fruta que me encanta: la granada. Aquí os la enseño junto a un pastel que ya antes os he presentado. Se trata del jugoso Pastel de Toffee.
Lo hice para un cumpleaños y fue, otra vez, todo un éxito.
Y para terminar esta entrada, os voy a mostrar una nueva variación sobre las cookies clásicas. Se trata de una variación fruto de un encuentro con un poco de dulce de leche que tenía olvidado en el frigorífico.
Me había sobrado de un Millionaire's Shortbread y había olvidado que estaba esperando alguna ocasión para salir de allí convertida en alguna apetitosa receta.
El resultado fue una suave y jugosa galleta que dejaba un gusto final a toffee. Una sabrosa ocurrencia...
jueves, 20 de septiembre de 2012
Cookies de naranja
En entradas anteriores ya os he presentado tanto la galleta más sencilla, como una variación con cacao.
Esta vez, y como ya empiezan a aparecer las primeras naranjas ecológicas, he pensado en darles un toque cítrico.
Además, he añadido también una pizca de especias. Con el ligero aroma picante del jengibre y la alegría de la eterna canela el resultado es un sabor que a la par que aromático tiene ligeros toques exóticos y un fondo ligeramente ácido.
Unas galletitas ligeras que acompañan un buen té, o un café, con leche. Aunque también son la excusa perfecta para abrir la lata de las galletas a cualquier hora.
Esta vez, y como ya empiezan a aparecer las primeras naranjas ecológicas, he pensado en darles un toque cítrico.
Además, he añadido también una pizca de especias. Con el ligero aroma picante del jengibre y la alegría de la eterna canela el resultado es un sabor que a la par que aromático tiene ligeros toques exóticos y un fondo ligeramente ácido.
Unas galletitas ligeras que acompañan un buen té, o un café, con leche. Aunque también son la excusa perfecta para abrir la lata de las galletas a cualquier hora.
jueves, 13 de septiembre de 2012
Cookies de queso
He estado investigando sobre distintas fórmulas para tartas de queso porque un cliente que ya conocía esta quiere una tarta que sea distinta para sorprender a sus amigos, también clientes de 4 Gatos.
En otro post, ya os daré cuenta de los resultados. Porque lo que ahora me interesa es ofreceros este nuevo descubrimiento.
Ya os he comentado en anteriores entradas mi afición a las cocinas mediterráneas y de Oriente Medio. Y es en Italia donde he encontrado la inspiración para estas cremosas y aromáticas galletas.
Originalmente están hechas con ricotta, un queso fresco. Pero esta vez yo he utilizado queso crema que sí tenía en mi frigorífico. Ha resultado todo un éxito.
Así han salido del horno.
Había que terminarlas. Las recetas que he visto proponían siempre un glaseado de limón. Pero yo no quería añadir más azúcar. Y además, ya la galleta lleva zumo y ralladura de limón, por lo que me parecía que se podía variar con cacao o con chocolate para dar un poco de contraste y una cierta sofisticación al presentarlas. Así que dicho y hecho, preparé una ganaché de chocolate negro y la enfrié un poquito en el frigorífico antes de decorarlas.
Yo creo que resultarán un gran éxito en cualquier merienda, y apta para todos los públicos. Son jugosas y cremosas, con delicados y sorprendentes aromas de nuez moscada y limón.
Como siempre, resultan perfectas con un buen expresso o un té de calidad. Pero, por su textura, son ideales para los amantes de 'mojar' las galletas en el café!! También en chocolate caliente...
Difícil comer solo una!
En otro post, ya os daré cuenta de los resultados. Porque lo que ahora me interesa es ofreceros este nuevo descubrimiento.
Ya os he comentado en anteriores entradas mi afición a las cocinas mediterráneas y de Oriente Medio. Y es en Italia donde he encontrado la inspiración para estas cremosas y aromáticas galletas.
Originalmente están hechas con ricotta, un queso fresco. Pero esta vez yo he utilizado queso crema que sí tenía en mi frigorífico. Ha resultado todo un éxito.
Así han salido del horno.
Había que terminarlas. Las recetas que he visto proponían siempre un glaseado de limón. Pero yo no quería añadir más azúcar. Y además, ya la galleta lleva zumo y ralladura de limón, por lo que me parecía que se podía variar con cacao o con chocolate para dar un poco de contraste y una cierta sofisticación al presentarlas. Así que dicho y hecho, preparé una ganaché de chocolate negro y la enfrié un poquito en el frigorífico antes de decorarlas.
Yo creo que resultarán un gran éxito en cualquier merienda, y apta para todos los públicos. Son jugosas y cremosas, con delicados y sorprendentes aromas de nuez moscada y limón.
Como siempre, resultan perfectas con un buen expresso o un té de calidad. Pero, por su textura, son ideales para los amantes de 'mojar' las galletas en el café!! También en chocolate caliente...
Difícil comer solo una!
lunes, 10 de septiembre de 2012
Cookies de sésamo
Estos últimos días he estado investigando sobre algunos dulces y galletas de distintos países, especialmente en Oriente Medio.
Pero una receta africana ha cautivado mi atención.
De aspecto crujiente a la par que jugoso, las 'Benne wafer' (benne es sésamo en nigeriano) también son tradicionalmente consumidas en Carolina del Sur, imagino que adoptada de las recetas de los africanos que fueron esclavos en las plantaciones de tabaco o algodón.
Son deliciosas, a la par que adictivas, y están hechas con una gran cantidad de semillas de sésamo tostadas y mucho azúcar moreno, por lo que son muy energéticas.
Especiales acompañadas de un buen café o una buena taza de té, también son perfectas como tentempié a cualquier hora. También acompañan perfectamente una fresca ensalada de frutas.
Pero una receta africana ha cautivado mi atención.
De aspecto crujiente a la par que jugoso, las 'Benne wafer' (benne es sésamo en nigeriano) también son tradicionalmente consumidas en Carolina del Sur, imagino que adoptada de las recetas de los africanos que fueron esclavos en las plantaciones de tabaco o algodón.
Son deliciosas, a la par que adictivas, y están hechas con una gran cantidad de semillas de sésamo tostadas y mucho azúcar moreno, por lo que son muy energéticas.
El sésamo les da un sabor fuerte, que recuerda a los frutos secos, a las nueces, algo ahumado e intenso. Pero también delicado, evocador.
Especiales acompañadas de un buen café o una buena taza de té, también son perfectas como tentempié a cualquier hora. También acompañan perfectamente una fresca ensalada de frutas.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Cookies con mantequilla de cacahuete.
Hacía tiempo que llevaba dándole vueltas a cómo preparar una galletas con mantequilla de cacahuete. Así me decidí por estas al estilo antiguo.
Muy dulces y crujientes, con un ligero toque de vainilla. Resultan muy sabrosas y energéticas. Así que resultan ideales para el desayuno o para llevarlas al campo para reponer fuerzas tras un paseo...
Un nuevo sabor que puedes probar cuando te apetezcan.
Muy dulces y crujientes, con un ligero toque de vainilla. Resultan muy sabrosas y energéticas. Así que resultan ideales para el desayuno o para llevarlas al campo para reponer fuerzas tras un paseo...
Un nuevo sabor que puedes probar cuando te apetezcan.
sábado, 25 de agosto de 2012
Cookies de cacao
Sigo encantado haciendo cookies...
Una leve variación sobre una cookies de mantequilla que ya había hecho antes.
Solo un toque de cacao en polvo de buena calidad ha cambiado la receta completamente. Un ligero toque amargo de chocolate para lograr otro efecto y, casi, otra galleta.
Muy fáciles de preparar. En un momento listas para merendar!
Una leve variación sobre una cookies de mantequilla que ya había hecho antes.
Solo un toque de cacao en polvo de buena calidad ha cambiado la receta completamente. Un ligero toque amargo de chocolate para lograr otro efecto y, casi, otra galleta.
Muy fáciles de preparar. En un momento listas para merendar!
jueves, 9 de agosto de 2012
Cookies
Unas galletitas de mantequilla siempre acompañan bien cualquier bebida caliente o fría. Son ideales para tener listas para algún imprevisto.
Listas en un momentito. Están en tu mesa en menos que canta un gallo!
lunes, 30 de julio de 2012
Cookies de copos de avena
Mucha mantequilla, azúcar, harina y copos de avena. Nada más sencillo. Pero el resultado es una galleta crujiente y sabrosa que se deshace en la boca, dejando un regusto a avellana. Al usar mantequilla salada, se consigue un bello contraste, y no resultan muy dulces.
Aunque amasar a mano no sea uno de mis fuertes, y menos con las temperaturas de esta época del año, no resultó tan difícil como pensaba. Pues se consigue una masa muy elástica que luego se envuelve en film y se guarda en el congelador para poder cortarlas antes de disponerlas en la bandeja del horno.
Una vez frías las decoré con una ganaché de chocolate negro. Aunque se puede hacer también con chocolate con leche o chocolate blanco, o buscar otras alternativas. También estaban ricas antes de poner el chocolate.
Resultan perfectas para tomar un té o para una merienda infantil.
Se conservan muy bien guardadas en una lata durante varios días.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



































