Siempre está bien tener a mano una receta de un bizcocho esponjoso para cualquier momento.
Yo he encontrado esta que quiero compartir con vosotros. Es muy fácil de hacer y seguro que tenéis de todo en casa.
A mí me quedó así de bien...
La untuosidad del yogur, que nos permite usar poca mantequilla, y el aroma de la almendra le dan una personalidad muy especial.
Además, nos sirve de base para terminarla como más nos apetezca.
O también dejarla tal como está y acompañarla de alguna mermelada de frutos rojos u otra que queramos, así podemos variar con cada trozo que tomemos.
Os traduzco la receta, por si os resulta más fácil.
Ingredientes:
300 grs. de harina
1 cc de levadura en polvo
1/2 cc de bicarbonato sódico
1/2 cc de sal
180-220 grs de azúcar
1 huevo mediano (~50 grs)
70 grs de mantequilla, a temperatura ambiente
~280 grs de yogur
1 cc de extracto de almendra
azúcar glas
Instrucciones:
1. Precalentar el horno a 180ºC
2. Tamizar en un bol la harina, la sal, la levadura y el bicarbonato sódico. Reservar.
3. Batir la mantequilla con el azúcar, hasta que esté ligero y esponjoso.
4. Añadir el huevo y batir hasta que quede incorporado.
5. Mezclar el yogur y la esencia de almendra.
6. Añadir e incorporar los ingredientes secos.
7. Verter uniformemente en un molde desmontable de 22 cm. previamente engrasado.
8. Hornear de 30 a 35 minutos.
9. Dejar enfriar y espolvorear con azúcar glas.
Observaciones:
Es posible que puedas necesitar algo más de yogur, asegúrate de que tienes más. Aunque la cantidad reseñada suele ser suficiente. También lo puedes sustituir con un poco de nata hasta completar.
Puedes usar yogur desnatado o de sabores. Así como añadir otros ingredientes o sabores, ya que este bizcocho se adapta bastante bien.
Sugerencias:
Comer a cualquier hora o como un postre ligero acompañado de frutas rojas frescas...
Yo lo he comido con mermelada de frambuesa y de melocotón. También con una ganaché de chocolate.
O lo podéis rellenar con lo que más os guste y terminar con cualquier glaseado.
Es un bizcocho apto para mentes creativas...
Como podéis ver en la segunda fotografía, con la tarta recién salida del horno, le pongo al molde papel sulfurizado en las paredes. Así evitamos que se pegue y nos resulte difícil limpiar el molde después. Del mismo pliego que voy a usar recorto unas bandas que luego pego al molde con un poco de mantequilla, así de fácil ( y limpio...).
Espero que os animéis y lo hagáis.
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viernes, 5 de octubre de 2012
sábado, 8 de septiembre de 2012
Scones. Con receta.
Los 'scones' son unos pequeños panecillos que se consumen en las Islas Británicas con el té. Aunque ahora sea posible encontrarlos en casi todo el mundo, en infinidad de variedades. No llevan azúcar y son de muy fácil elaboración.
Esta tarde tenía ganas de algo sencillo y nada dulce, para untarle mantequilla y un poco de mermelada. Así que, rápidamente, me puse manos a la obra. Hacía varios días que había encontrado una receta en este bonito blog que os recomiendo.
Y así me han quedado.
No me han quedado como los que ya conocía y había probado, o como los de las fotos del blog que he apuntado arriba. Pero su sabor y su textura me han gustado. Y su aspecto resulta algo más mediterráneo, ¿no os parece?
En el blog podéis encontrar la receta, pero para no haceros buscar mucho, y por si alguno no sabe inglés, voy a pasar a dejarla aquí. Y espero que os sea de utilidad.
SCONES. (receta para 8 scones, aunque a mí me salieron 12)
Ingredientes:
230 grs. de harina
1 2/3 cucharadita de levadura química
1/3 cucharadita de sal
60 grs de mantequilla sin sal (o margarina)
Suficiente leche para hacer una masa suave (o un huevo mediano, batido con leche hasta conseguir 150 ml de líquido)
Un huevo y leche para glasear
1. Precalentar el horno a 220°C y engrasar una bandeja (o poner papel de horno)
2. Mezclar juntos la harina, la levadura y la sal y tamizar. Mezclar la mantequilla fría cortada en dados con los dedos, dejando entrar suficiente aire.
3. Hacer un hueco en el centro.Añadir la leche. Incorporar (con la ayuda de un cuchillo) cortando y volviendo a incorporar desde fuera al centro de la mezcla hasta formar una bola.
4. Extender sobre una superficie enharinada hasta conseguir un grosor de unos 1,8 cm.
5. Cortar en círculos de unos 6,5 cm.
6. Glasear con un pincel la superficie con la mezcla de huevo y leche.
7. Hornear hasta que queden dorados. Yo horneé alrededor de 20 minutos; la próxima vez probaré a subir la temperatura para intentar conseguir el aspecto clásico del scone.
Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlos. Y que me comentéis!
Esta tarde tenía ganas de algo sencillo y nada dulce, para untarle mantequilla y un poco de mermelada. Así que, rápidamente, me puse manos a la obra. Hacía varios días que había encontrado una receta en este bonito blog que os recomiendo.
Y así me han quedado.
No me han quedado como los que ya conocía y había probado, o como los de las fotos del blog que he apuntado arriba. Pero su sabor y su textura me han gustado. Y su aspecto resulta algo más mediterráneo, ¿no os parece?
En el blog podéis encontrar la receta, pero para no haceros buscar mucho, y por si alguno no sabe inglés, voy a pasar a dejarla aquí. Y espero que os sea de utilidad.
SCONES. (receta para 8 scones, aunque a mí me salieron 12)
Ingredientes:
230 grs. de harina
1 2/3 cucharadita de levadura química
1/3 cucharadita de sal
60 grs de mantequilla sin sal (o margarina)
Suficiente leche para hacer una masa suave (o un huevo mediano, batido con leche hasta conseguir 150 ml de líquido)
Un huevo y leche para glasear
1. Precalentar el horno a 220°C y engrasar una bandeja (o poner papel de horno)
2. Mezclar juntos la harina, la levadura y la sal y tamizar. Mezclar la mantequilla fría cortada en dados con los dedos, dejando entrar suficiente aire.
3. Hacer un hueco en el centro.Añadir la leche. Incorporar (con la ayuda de un cuchillo) cortando y volviendo a incorporar desde fuera al centro de la mezcla hasta formar una bola.
4. Extender sobre una superficie enharinada hasta conseguir un grosor de unos 1,8 cm.
5. Cortar en círculos de unos 6,5 cm.
6. Glasear con un pincel la superficie con la mezcla de huevo y leche.
7. Hornear hasta que queden dorados. Yo horneé alrededor de 20 minutos; la próxima vez probaré a subir la temperatura para intentar conseguir el aspecto clásico del scone.
Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlos. Y que me comentéis!
sábado, 14 de julio de 2012
Shortbread de Chocolate. Con receta y truco.
Hace unos días os presenté el primer Shortbread que preparaba.
Hoy os voy a enseñar cómo elaborar uno de ellos. Carece de toda dificultad, por lo que me ha parecido buena idea ofreceros la receta para que probéis a hacerla. Os animo a que la hagáis, pues es resultado es perfecto, y se puede tomar en cualquier momento en forma de pequeñas galletas. Además, os sorprenderá su textura: se deshace al comerla y es jugosa y, al menos a mí, me resulta deliciosa.
Ingredientes:
250 g de mantequilla salada muy fría cortada a daditos
85 g de azúcar + un poquito para espolvorear por encima
300 g de harina
25 g de cacao en polvo
1. Precalentar el horno a 150 °C.
2. Tamizar la harina junto al cacao sobre un cuenco. Añadir el azúcar y la mantequilla. Trabajar con los dedos o con el robot hasta obtener una pasta granulosa. Amasar durante 1 minuto sobre una superficie fría y ligeramente enharinada.
3. Apretar la pasta con los dedos en el molde cubierto de papel sulfurizado.
4. Hornear 50 minutos.
5. Recortar en triángulos nada más salir del horno y espolvorear con un poco de azúcar. Dejar enfriar en la bandeja.
Sobre esta receta se pueden ir haciendo las pruebas y variaciones que consideremos interesantes y apetitosas. Con frutos secos, mermeladas ...
La receta es de una conocida autora de libros de cocina, Trish Deseine, de la que podéis encontrar mucha información en la red. Suele usar recetas que son fáciles de preparar y que necesitan pocas variaciones o ajustes.
Y para terminar, un pequeño truco que nos puede ayudar cuando queremos usar uno de esos moldes de los que es difícil sacar lo que hemos cocinado.
A veces nos parece que el papel sulfurizado solo podemos usarlo sobre moldes planos, o recortarlo y pegándolo con mantequilla a las paredes de moldes. La verdad es que notamos al usarlo que se trata de un material fuerte, aunque no elástico. Pero es más maleable de lo que nos resulta a simple vista. Si lo mojamos bajo el grifo y lo empapamos notaremos que se torna más flexible. Escurriéndolo después con cuidado y quitando el exceso de agua, el papel de horno se puede adaptar a casi cualquier molde y uso.
Espero que este consejillo os sea de utilidad. Y que os animéis a preparar esta sencilla receta. Contadme si os ha gustado.
Hoy os voy a enseñar cómo elaborar uno de ellos. Carece de toda dificultad, por lo que me ha parecido buena idea ofreceros la receta para que probéis a hacerla. Os animo a que la hagáis, pues es resultado es perfecto, y se puede tomar en cualquier momento en forma de pequeñas galletas. Además, os sorprenderá su textura: se deshace al comerla y es jugosa y, al menos a mí, me resulta deliciosa.
Ingredientes:
250 g de mantequilla salada muy fría cortada a daditos
85 g de azúcar + un poquito para espolvorear por encima
300 g de harina
25 g de cacao en polvo
1. Precalentar el horno a 150 °C.
2. Tamizar la harina junto al cacao sobre un cuenco. Añadir el azúcar y la mantequilla. Trabajar con los dedos o con el robot hasta obtener una pasta granulosa. Amasar durante 1 minuto sobre una superficie fría y ligeramente enharinada.
3. Apretar la pasta con los dedos en el molde cubierto de papel sulfurizado.
4. Hornear 50 minutos.
5. Recortar en triángulos nada más salir del horno y espolvorear con un poco de azúcar. Dejar enfriar en la bandeja.
Sobre esta receta se pueden ir haciendo las pruebas y variaciones que consideremos interesantes y apetitosas. Con frutos secos, mermeladas ...
La receta es de una conocida autora de libros de cocina, Trish Deseine, de la que podéis encontrar mucha información en la red. Suele usar recetas que son fáciles de preparar y que necesitan pocas variaciones o ajustes.
Y para terminar, un pequeño truco que nos puede ayudar cuando queremos usar uno de esos moldes de los que es difícil sacar lo que hemos cocinado.
A veces nos parece que el papel sulfurizado solo podemos usarlo sobre moldes planos, o recortarlo y pegándolo con mantequilla a las paredes de moldes. La verdad es que notamos al usarlo que se trata de un material fuerte, aunque no elástico. Pero es más maleable de lo que nos resulta a simple vista. Si lo mojamos bajo el grifo y lo empapamos notaremos que se torna más flexible. Escurriéndolo después con cuidado y quitando el exceso de agua, el papel de horno se puede adaptar a casi cualquier molde y uso.
Espero que este consejillo os sea de utilidad. Y que os animéis a preparar esta sencilla receta. Contadme si os ha gustado.
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