Una tarta espectacular, que tenía en proyecto desde hace tiempo y para la que necesitaba una ocasión especial. ¿Y qué mejor ocasión que estos días de celebraciones y reuniones que ofrecen las Navidades?
Los que seguís el blog con asiduidad y los que me conocéis ya sabréis de mi devoción por el chocolate en la mayoría de sus versiones y expresiones, así que a pocos sorprenderá que me atreva con una tarta que une tres preparaciones distintas en las que el chocolate es el protagonista.
Un primer corte de brownie sobre el que descansa un mousse de chocolate, protegido por un bizcocho y vestido todo de una ganache de chocolate.
Yo he utilizado solo chocolate amargo, aunque se puede usar también algún chocolate semidulce en el mousse.
Tres texturas que se complementan perfectamente a pesar de tener personalidades muy distintas. Aunque no debemos olvidar la ganache que termina la preparación, así que son no tres sino cuatro elaboraciones bien integradas las que le dan cuerpo a esta sofisticada tarta.
Es una sorpresa para cualquier amante del chocolate, que quedará boquiabierto al verla, y sin palabras al primer mordisco. Ideal para todas las celebraciones, y especialmente indicada para adictos al chocolate.
Estoy deseando hacerla otra vez....
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miércoles, 26 de diciembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
Tarta de moka y chocolate
Llevaba tiempo sin incluir aquí ninguna tarta. ¡Ya era hora! diréis.
Pues sí, no voy a ser yo el que diga lo contrario. La verdad es que hacía tiempo que no hacía honor al nombre del blog.
Pero también es cierto que he disfrutado enormemente horneando galletas sin parar. Y he aprendido mucho sobre estos pequeños bocaditos. Aunque os advierto que aún me quedan algunos en cartera que irán apareciendo en estos días.
La tarta que os presento hoy es de las que tiene un tiempo de elaboración dilatado y muy preciso. No quiero decir que sea complicada, pero sí lleva un acabado bastante laborioso. Sobre todo en la preparación de la crema pastelera y de la cobertura.
Como veis, se trata de un bizcocho de chocolate con tres capas. El relleno es una crema pastelera con moka. Esta crema, si no disponemos de los robots tipo 'multichefs' tan extendidos en estos tiempos, requiere de mucha atención y de mucho brazo. Con mucha vainilla natural y con el toque del café, es de un sabor intenso y aromático, que combina a la perfección con el chocolate negro. Además el bizcocho está regado con un almíbar de especias que le da un colofón perfecto al sabor del café. A veces he aromatizado el café, y no he puesto más especias en el almíbar. Muchas veces, en este tipo de tartas, se puede ir variando y añadir sabores y aromas en diferentes etapas de la elaboración.
Y terminamos la tarta con un glaseado también aromático. Una ganaché de chocolate negro con canela, o ganaché cingalesa.
Así, cada textura tiene un aroma particular. Por lo que el resultado en boca es un amplio abanico de sabores, aromas y texturas que hacen que desde el primer bocado tengamos la sensación de que no acabaremos nunca de descubrir nuevos sabores.
Fresca y más ligera de lo que parece a simple vista, no deja a nadie indiferente. Yo diría más: todos quieren repetir.
Una merienda inolvidable.
Pues sí, no voy a ser yo el que diga lo contrario. La verdad es que hacía tiempo que no hacía honor al nombre del blog.
Pero también es cierto que he disfrutado enormemente horneando galletas sin parar. Y he aprendido mucho sobre estos pequeños bocaditos. Aunque os advierto que aún me quedan algunos en cartera que irán apareciendo en estos días.
La tarta que os presento hoy es de las que tiene un tiempo de elaboración dilatado y muy preciso. No quiero decir que sea complicada, pero sí lleva un acabado bastante laborioso. Sobre todo en la preparación de la crema pastelera y de la cobertura.
Como veis, se trata de un bizcocho de chocolate con tres capas. El relleno es una crema pastelera con moka. Esta crema, si no disponemos de los robots tipo 'multichefs' tan extendidos en estos tiempos, requiere de mucha atención y de mucho brazo. Con mucha vainilla natural y con el toque del café, es de un sabor intenso y aromático, que combina a la perfección con el chocolate negro. Además el bizcocho está regado con un almíbar de especias que le da un colofón perfecto al sabor del café. A veces he aromatizado el café, y no he puesto más especias en el almíbar. Muchas veces, en este tipo de tartas, se puede ir variando y añadir sabores y aromas en diferentes etapas de la elaboración.
Y terminamos la tarta con un glaseado también aromático. Una ganaché de chocolate negro con canela, o ganaché cingalesa.
Así, cada textura tiene un aroma particular. Por lo que el resultado en boca es un amplio abanico de sabores, aromas y texturas que hacen que desde el primer bocado tengamos la sensación de que no acabaremos nunca de descubrir nuevos sabores.
Fresca y más ligera de lo que parece a simple vista, no deja a nadie indiferente. Yo diría más: todos quieren repetir.
Una merienda inolvidable.
miércoles, 11 de julio de 2012
Variaciones
Cocinar en verano, y sobre todo si hay que encender el horno, es bastante sofocante. Encontrar el momento apropiado para comenzar la tarea siempre resulta todo un dilema. Y nunca parece ser el momento apropiado...
Estos días he tenido bastante tarea y tengo que pedir disculpas por no haber atendido el blog todo lo que este requiere. Cuando, al final de la noche, me sentaba frente al ordenador con la intención de contaros algo nuevo me quedaba en blanco y la pretendida nueva entrada se quedaba a las puertas...
Pero hoy sí voy a mostraros un par de elaboraciones que no son del todo nuevas y ya os he presentado antes, pero que llegan levemente modificadas.
De los financiers ya habéis tenido ocasión de ver más de una variación. Tanto en Millionaire's Shortbread como en Variaciones sobre los clásicos os he presentado versiones diferentes. Y creo que en ambas os advertí que seguiría incluyendo más, pues los financiers son unos de mis preferidos.
En esta ocasión he vuelto a insistir con el té verde, pero he añadido también pepitas de chocolate negro.
Y la mezcla ha sido todo un acierto. El contraste del sabor del té, herbáceo y ácido, con el sabor amargo del chocolate negro ha sido todo un descubrimiento...
En las fotografías no se aprecia especialmente el color verde que el té ha dado a los financiers así que voy a tener que contratar a un fotógrafo más ducho que yo...
Otra versión que he hecho estos días ha sido un sponge cake con un fresco relleno veraniego y cubierto de una ganache de chocolate negro.
Ya aquí habéis visto una versión sencilla. En esta ocasión hice un almíbar muy especiado y un relleno con una capa de nata montada acompañada de una mermelada de melocotón.
Resultado: una tarta jugosa y fresca, esponjosa y suave que se deshace al cortarla y resulta muy apetitosa.
Estos días he tenido bastante tarea y tengo que pedir disculpas por no haber atendido el blog todo lo que este requiere. Cuando, al final de la noche, me sentaba frente al ordenador con la intención de contaros algo nuevo me quedaba en blanco y la pretendida nueva entrada se quedaba a las puertas...
Pero hoy sí voy a mostraros un par de elaboraciones que no son del todo nuevas y ya os he presentado antes, pero que llegan levemente modificadas.
De los financiers ya habéis tenido ocasión de ver más de una variación. Tanto en Millionaire's Shortbread como en Variaciones sobre los clásicos os he presentado versiones diferentes. Y creo que en ambas os advertí que seguiría incluyendo más, pues los financiers son unos de mis preferidos.
En esta ocasión he vuelto a insistir con el té verde, pero he añadido también pepitas de chocolate negro.
Y la mezcla ha sido todo un acierto. El contraste del sabor del té, herbáceo y ácido, con el sabor amargo del chocolate negro ha sido todo un descubrimiento...
En las fotografías no se aprecia especialmente el color verde que el té ha dado a los financiers así que voy a tener que contratar a un fotógrafo más ducho que yo...
Otra versión que he hecho estos días ha sido un sponge cake con un fresco relleno veraniego y cubierto de una ganache de chocolate negro.
Ya aquí habéis visto una versión sencilla. En esta ocasión hice un almíbar muy especiado y un relleno con una capa de nata montada acompañada de una mermelada de melocotón.
Resultado: una tarta jugosa y fresca, esponjosa y suave que se deshace al cortarla y resulta muy apetitosa.
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