Me gusta trabajar tartas con frutas frescas. En diferentes entradas de este blog lo habéis podido comprobar. Pero hasta ahora en pocas ocasiones había ligado frutas frescas y cacao o chocolate.
Este bizcocho marmolado fue hecho para felicitar a una mamá en el día de las madres.
Fue muy bien recibido y más celebrado.
Un bizcocho aromatizado con licor de almendras y con porciones de masa de cacao inyectadas. Y unas peras haciendo una corona sobre él.
Esponjoso y suave, resulta muy fresco por la presencia de unas jugosas peras ecológicas.
Además, el corte sorprende al homenajeado.
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miércoles, 15 de mayo de 2013
miércoles, 23 de enero de 2013
Pastelitos de avellana
Estos pastelitos o pastas están inspirados en una famosa elaboración asturiana conocidos como Carajitos del profesor. Tienen una curiosa historia, que podéis ver aquí.
Son unas sencillas pastas elaboradas con avellanas, azúcar y claras de huevo.
Hace mucho tiempo que quería hacerlas y me han quedado muy ricas.
Jugosas y crujientes, son pura avellana. Yo he usado en esta ocasión unas riquísimas avellanas ecológicas.
También he usado azúcar moreno y no he podido resistir la tentación de aromatizarlas con un toque de vainilla.
Los frutos secos son fuente de ácidos grasos saludables cuyo consumo reduce el riesgo cardiovascular. Además son ricos en vitaminas, minerales y fibra.
Ya he hablado en otras ocasiones en este blog de las virtudes y beneficios del consumo de frutos secos. Así que no me voy a alargar más...
Son unas sencillas pastas elaboradas con avellanas, azúcar y claras de huevo.
Hace mucho tiempo que quería hacerlas y me han quedado muy ricas.
Jugosas y crujientes, son pura avellana. Yo he usado en esta ocasión unas riquísimas avellanas ecológicas.
También he usado azúcar moreno y no he podido resistir la tentación de aromatizarlas con un toque de vainilla.
Los frutos secos son fuente de ácidos grasos saludables cuyo consumo reduce el riesgo cardiovascular. Además son ricos en vitaminas, minerales y fibra.
Ya he hablado en otras ocasiones en este blog de las virtudes y beneficios del consumo de frutos secos. Así que no me voy a alargar más...
miércoles, 16 de enero de 2013
Tarta de peras y avellanas con streussel
De origen alemán, el streussel es una cobertura de mantequilla, azúcar y harina, principalmente, que se añade sobre algunas preparaciones antes de hornearlas. Esto da a estas un acabado crujiente y dulce. Literalmente, significa esparcir, y aunque generalmente lo encontramos como un acabado en tartas, muffins, u otras recetas, también lo podemos encontrar mezclado con la masa.
Mi tarta de peras lleva el streussel como remate y, además de la receta original de este, lleva también avellanas tostadas y especias (canela y jengibre).
Un jugoso bizcocho de avellanas con pera fresca troceada, con ese topping del que ya hemos hablado.
Suave, aromático y delicado.
Acompañado de un rico té, o con un simple vaso de leche caliente, resulta una exquisita merienda o un desayuno energético y saludable.
Utilicé avellanas y peras ecológicas, consiguiendo un sabor muy intenso. Siempre que puedo compro productos biológicos.
Mi tarta de peras lleva el streussel como remate y, además de la receta original de este, lleva también avellanas tostadas y especias (canela y jengibre).
Un jugoso bizcocho de avellanas con pera fresca troceada, con ese topping del que ya hemos hablado.
Suave, aromático y delicado.
Acompañado de un rico té, o con un simple vaso de leche caliente, resulta una exquisita merienda o un desayuno energético y saludable.
Utilicé avellanas y peras ecológicas, consiguiendo un sabor muy intenso. Siempre que puedo compro productos biológicos.
viernes, 26 de octubre de 2012
La Corona de Naranja
Ya antes hemos presentado un par de tartas hechas con frutas, el Pastel sin miramientos y la Tarta de fruta fresca. En ambos casos he utilizado frutas variadas, en las que siempre se puede cambiar las que utilicemos en cada preparación, dependiendo del mercado o de los gustos del cliente.
En esta ocasión la protagonista indiscutible es una fruta jugosa y vitaminada, aromática y casi mágica, que comienza a aparecer en esta época en el mercado, disponible para que no nos falten las vitaminas necesarias para afrontar la llegada del frío, la lluvia y la nieve...
La naranja dulce es una variedad que llega a Europa desde China en el siglo XV de la mano de los exploradores y comerciantes portugueses (de hecho en algunos lugares de España y algunos países de Sudamérica se les sigue llamando 'naranjas chinas'). Con ellas llegaron las mandarinas. Y es que en la Europa medieval solo se conocían las naranjas amargas. Al parecer, su nombre procede del sánscrito, y la raíz de la palabra significa aroma.
No me quiero extender sobre la historia de la fruta, aunque no creáis que no me siento tentado, ya que es muy evocadora. Es una historia de viajes, aventuras, y es en cierta manera el paradigma de la historia de la Humanidad.
La tarta que os presento hoy mantiene todo el sabor y el aroma de la naranja. La fruta se cuece antes en un almíbar y se utiliza para 'forrar' el molde antes de poner la masa del bizcocho para hornearla.
El bizcocho es una jugosa y suave preparación de almendras que complementan muy gustosamente la fuerza y la fragancia de las naranjas.
Una vez fuera del horno, debemos dar la vuelta a la tarta, ya que las rodajas de naranja que la rematan quedan en el fondo del molde. Sobre ella se dispone el resto del jarabe que nos ha quedado de la cocción de la fruta, con lo que se termina con una suerte de gelatina que da mucho brillo a la presentación.
Una deliciosa presentación que acompaña perfectamente cualquier bebida caliente o fría, y que podemos degustar a cualquier hora.
Las naranjas que utilizo para hacer esta tarta son ecológicas, pues se cocinan con su piel y ya conocemos que es en la cáscara de la fruta donde se acumulan la mayor parte de los productos químicos y los pesticidas que se usan en la agricultura convencional.
En esta ocasión la protagonista indiscutible es una fruta jugosa y vitaminada, aromática y casi mágica, que comienza a aparecer en esta época en el mercado, disponible para que no nos falten las vitaminas necesarias para afrontar la llegada del frío, la lluvia y la nieve...
La naranja dulce es una variedad que llega a Europa desde China en el siglo XV de la mano de los exploradores y comerciantes portugueses (de hecho en algunos lugares de España y algunos países de Sudamérica se les sigue llamando 'naranjas chinas'). Con ellas llegaron las mandarinas. Y es que en la Europa medieval solo se conocían las naranjas amargas. Al parecer, su nombre procede del sánscrito, y la raíz de la palabra significa aroma.
No me quiero extender sobre la historia de la fruta, aunque no creáis que no me siento tentado, ya que es muy evocadora. Es una historia de viajes, aventuras, y es en cierta manera el paradigma de la historia de la Humanidad.
La tarta que os presento hoy mantiene todo el sabor y el aroma de la naranja. La fruta se cuece antes en un almíbar y se utiliza para 'forrar' el molde antes de poner la masa del bizcocho para hornearla.
El bizcocho es una jugosa y suave preparación de almendras que complementan muy gustosamente la fuerza y la fragancia de las naranjas.
Una vez fuera del horno, debemos dar la vuelta a la tarta, ya que las rodajas de naranja que la rematan quedan en el fondo del molde. Sobre ella se dispone el resto del jarabe que nos ha quedado de la cocción de la fruta, con lo que se termina con una suerte de gelatina que da mucho brillo a la presentación.
Una deliciosa presentación que acompaña perfectamente cualquier bebida caliente o fría, y que podemos degustar a cualquier hora.
Las naranjas que utilizo para hacer esta tarta son ecológicas, pues se cocinan con su piel y ya conocemos que es en la cáscara de la fruta donde se acumulan la mayor parte de los productos químicos y los pesticidas que se usan en la agricultura convencional.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Cookies de naranja
En entradas anteriores ya os he presentado tanto la galleta más sencilla, como una variación con cacao.
Esta vez, y como ya empiezan a aparecer las primeras naranjas ecológicas, he pensado en darles un toque cítrico.
Además, he añadido también una pizca de especias. Con el ligero aroma picante del jengibre y la alegría de la eterna canela el resultado es un sabor que a la par que aromático tiene ligeros toques exóticos y un fondo ligeramente ácido.
Unas galletitas ligeras que acompañan un buen té, o un café, con leche. Aunque también son la excusa perfecta para abrir la lata de las galletas a cualquier hora.
Esta vez, y como ya empiezan a aparecer las primeras naranjas ecológicas, he pensado en darles un toque cítrico.
Además, he añadido también una pizca de especias. Con el ligero aroma picante del jengibre y la alegría de la eterna canela el resultado es un sabor que a la par que aromático tiene ligeros toques exóticos y un fondo ligeramente ácido.
Unas galletitas ligeras que acompañan un buen té, o un café, con leche. Aunque también son la excusa perfecta para abrir la lata de las galletas a cualquier hora.
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