El mundo de los muffins es tan amplio como ganas de viajar por él tengas. Unos son más acertados que otros, igual que cuando elegimos un destino de viaje en detrimento de otro...
Pero en la variedad está el gusto. Así que ¡manos a la obra!
Quería algo con muchos contrastes de sabor y me decidí a mezclar con la habitual harina de trigo copos de avena. También uní chocolate blanco y chocolate negro. Un toque de frutos secos: nueces pecanas y orejones. Y un remate tropical: leche de coco.
Y para acabar rocié el molde con cacao en polvo: un punto extra de amargor...
Un jugoso corazón rodeado de una crujiente corteza, y toda una amplia gama de sabores que han combinado muy satisfactoriamente. Delicados pero con mucho cuerpo, están muy ricos calientes acompañados con un rico té rojo aromatizado con canela. Ideales para un día frío como el de hoy. Aunque siempre se pueden acompañar con otras bebidas alternativas.
Aromatizados con vainilla, naranja y jengibre, todo un descubrimiento.
Darles nombre me ha costado un poco, pero he decidido que nunca está de más hacer un pequeño homenaje a las fiestas populares...
Mostrando entradas con la etiqueta naranja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta naranja. Mostrar todas las entradas
lunes, 11 de febrero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
Pavlova de cacao con mousse de naranja al cardamomo
Una vez pasadas las fiestas de navidad, y aunque casi todos los blogs andan ahora tras la dieta ideal, esperando desprenderse de los michelines que a todos parecen tener en un gran dilema, yo vuelvo a las andadas y os traigo algunas preparaciones que por falta de tiempo no he podido añadir antes.
Esta que os presento hoy es también una de esas elaboraciones controvertidas cuyo origen se disputan varios. El caso de la pavlova es curioso. Nacida para homenajear a la bailarina Anna Pavlova, está en disputa entre Nueva Zelanda y Australia. Aunque parece que la primera aparición documentada está en manos del primero de los países...
Se trata de un merengue crujiente por fuera y cremoso por dentro que se suele acompañar con cremas o con fruta fresca.
Llevaba mucho tiempo detrás de ella y por fin me atreví con una.
Lo que más me gustó: el contraste de la mousse de naranja aromatizada con cardamomo con el sabor a chocolate intenso de la pavlova. Un sabor fresco y cítrico siempre es un buen contrapeso para la intensidad del cacao. Y el toque de cardamomo fue todo un acierto.
Lo que menos: pues debo seguir practicando con esta preparación, pues al hornearla se extendió mucho y se bajó la pavlova por lo que quedó más parecida a una pasta clamorosa sin almendras... Prometo seguir investigando.
No por ello se quedó en el plato...
Esta que os presento hoy es también una de esas elaboraciones controvertidas cuyo origen se disputan varios. El caso de la pavlova es curioso. Nacida para homenajear a la bailarina Anna Pavlova, está en disputa entre Nueva Zelanda y Australia. Aunque parece que la primera aparición documentada está en manos del primero de los países...
Se trata de un merengue crujiente por fuera y cremoso por dentro que se suele acompañar con cremas o con fruta fresca.
Llevaba mucho tiempo detrás de ella y por fin me atreví con una.
Lo que más me gustó: el contraste de la mousse de naranja aromatizada con cardamomo con el sabor a chocolate intenso de la pavlova. Un sabor fresco y cítrico siempre es un buen contrapeso para la intensidad del cacao. Y el toque de cardamomo fue todo un acierto.
Lo que menos: pues debo seguir practicando con esta preparación, pues al hornearla se extendió mucho y se bajó la pavlova por lo que quedó más parecida a una pasta clamorosa sin almendras... Prometo seguir investigando.
No por ello se quedó en el plato...
viernes, 26 de octubre de 2012
La Corona de Naranja
Ya antes hemos presentado un par de tartas hechas con frutas, el Pastel sin miramientos y la Tarta de fruta fresca. En ambos casos he utilizado frutas variadas, en las que siempre se puede cambiar las que utilicemos en cada preparación, dependiendo del mercado o de los gustos del cliente.
En esta ocasión la protagonista indiscutible es una fruta jugosa y vitaminada, aromática y casi mágica, que comienza a aparecer en esta época en el mercado, disponible para que no nos falten las vitaminas necesarias para afrontar la llegada del frío, la lluvia y la nieve...
La naranja dulce es una variedad que llega a Europa desde China en el siglo XV de la mano de los exploradores y comerciantes portugueses (de hecho en algunos lugares de España y algunos países de Sudamérica se les sigue llamando 'naranjas chinas'). Con ellas llegaron las mandarinas. Y es que en la Europa medieval solo se conocían las naranjas amargas. Al parecer, su nombre procede del sánscrito, y la raíz de la palabra significa aroma.
No me quiero extender sobre la historia de la fruta, aunque no creáis que no me siento tentado, ya que es muy evocadora. Es una historia de viajes, aventuras, y es en cierta manera el paradigma de la historia de la Humanidad.
La tarta que os presento hoy mantiene todo el sabor y el aroma de la naranja. La fruta se cuece antes en un almíbar y se utiliza para 'forrar' el molde antes de poner la masa del bizcocho para hornearla.
El bizcocho es una jugosa y suave preparación de almendras que complementan muy gustosamente la fuerza y la fragancia de las naranjas.
Una vez fuera del horno, debemos dar la vuelta a la tarta, ya que las rodajas de naranja que la rematan quedan en el fondo del molde. Sobre ella se dispone el resto del jarabe que nos ha quedado de la cocción de la fruta, con lo que se termina con una suerte de gelatina que da mucho brillo a la presentación.
Una deliciosa presentación que acompaña perfectamente cualquier bebida caliente o fría, y que podemos degustar a cualquier hora.
Las naranjas que utilizo para hacer esta tarta son ecológicas, pues se cocinan con su piel y ya conocemos que es en la cáscara de la fruta donde se acumulan la mayor parte de los productos químicos y los pesticidas que se usan en la agricultura convencional.
En esta ocasión la protagonista indiscutible es una fruta jugosa y vitaminada, aromática y casi mágica, que comienza a aparecer en esta época en el mercado, disponible para que no nos falten las vitaminas necesarias para afrontar la llegada del frío, la lluvia y la nieve...
La naranja dulce es una variedad que llega a Europa desde China en el siglo XV de la mano de los exploradores y comerciantes portugueses (de hecho en algunos lugares de España y algunos países de Sudamérica se les sigue llamando 'naranjas chinas'). Con ellas llegaron las mandarinas. Y es que en la Europa medieval solo se conocían las naranjas amargas. Al parecer, su nombre procede del sánscrito, y la raíz de la palabra significa aroma.
No me quiero extender sobre la historia de la fruta, aunque no creáis que no me siento tentado, ya que es muy evocadora. Es una historia de viajes, aventuras, y es en cierta manera el paradigma de la historia de la Humanidad.
La tarta que os presento hoy mantiene todo el sabor y el aroma de la naranja. La fruta se cuece antes en un almíbar y se utiliza para 'forrar' el molde antes de poner la masa del bizcocho para hornearla.
El bizcocho es una jugosa y suave preparación de almendras que complementan muy gustosamente la fuerza y la fragancia de las naranjas.
Una vez fuera del horno, debemos dar la vuelta a la tarta, ya que las rodajas de naranja que la rematan quedan en el fondo del molde. Sobre ella se dispone el resto del jarabe que nos ha quedado de la cocción de la fruta, con lo que se termina con una suerte de gelatina que da mucho brillo a la presentación.
Una deliciosa presentación que acompaña perfectamente cualquier bebida caliente o fría, y que podemos degustar a cualquier hora.
Las naranjas que utilizo para hacer esta tarta son ecológicas, pues se cocinan con su piel y ya conocemos que es en la cáscara de la fruta donde se acumulan la mayor parte de los productos químicos y los pesticidas que se usan en la agricultura convencional.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Cookies de naranja
En entradas anteriores ya os he presentado tanto la galleta más sencilla, como una variación con cacao.
Esta vez, y como ya empiezan a aparecer las primeras naranjas ecológicas, he pensado en darles un toque cítrico.
Además, he añadido también una pizca de especias. Con el ligero aroma picante del jengibre y la alegría de la eterna canela el resultado es un sabor que a la par que aromático tiene ligeros toques exóticos y un fondo ligeramente ácido.
Unas galletitas ligeras que acompañan un buen té, o un café, con leche. Aunque también son la excusa perfecta para abrir la lata de las galletas a cualquier hora.
Esta vez, y como ya empiezan a aparecer las primeras naranjas ecológicas, he pensado en darles un toque cítrico.
Además, he añadido también una pizca de especias. Con el ligero aroma picante del jengibre y la alegría de la eterna canela el resultado es un sabor que a la par que aromático tiene ligeros toques exóticos y un fondo ligeramente ácido.
Unas galletitas ligeras que acompañan un buen té, o un café, con leche. Aunque también son la excusa perfecta para abrir la lata de las galletas a cualquier hora.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







